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No vemos nuestra mirada
El mapa de una isla que ya no existe
Durante mucho tiempo pensé que lo que me había conmovido de Jurassic Park eran los dinosaurios. Los bramidos, la magnitud, la ciencia de la clonación.
Con los años entendí algo distinto: lo que me atravesó no fueron los dinosaurios, sino la forma en que Spielberg movía la cámara al compás de la música de John Williams.
El ritmo, los acercamientos, la mirada.
Yo creía que estaba viendo qué pasaba,
cuando en realidad estaba siendo entrenado
en cómo mirar.
Así empezó todo:
mi obsesión con
des-hechizar la mirada.
Y lo fascinante es que casi no nos damos cuenta:
vemos el mundo a través de un lente viejo, gastado, sesgado.
Un lente que ya no sirve,
como el mapa de una isla que fue deshecha por un huracán.
Un huracán antiguo.
¿En qué historieta (surrealista) un personaje sigue consultando
el mapa de una isla que ya se disolvió en el agua?
Y sin embargo, no es una historieta,
es nuestra vida diaria.
Qué manera de insistir tenemos.
Para mí, lo más poderoso del arte de la ficción
no son las historias que se cuentan,
sino el modo en que son contadas.
Antes que un mundo,
la ficción nos ofrece una mirada sobre el mundo.
Y es esa mirada la que crea ese mundo.
Alguien te cuenta una anécdota de Año Nuevo y no registrás cómo te la cuenta. No notás que se toca la cara, que acelera en determinado momento, que esquiva cierta información.
Y sin embargo, ahí —en ese modo— está todo el sentido de esa historia.
Ahora mismo estoy viendo una serie llamada Pluribus. La serie narra algo particular, sí, muy particular, pero sobre todo, lo narra de un modo específico; un modo que, si la ves, probablemente ni notes.
Y ese es el problema.
No vemos nuestra mirada.
No vemos el lente.
Y entonces repetimos
formas de mirar que ya no sirven
mapas de mundos que ya no existen.
Estéticas automáticas.
Entrenar la mirada es esto:
educación estética.
Reconocer el condicionamiento
para poder crear con más posibilidades.
Liberar la mirada.
Remapear el mundo.
No es poca cosa.
Eso es exactamente lo que trabajamos
en mis laboratorios de verano:
1. Laboratorio de la ficción
Vemos películas y leemos cuentos.
Desmenuzamos sus estéticas para entender qué le proponen a nuestra mirada.
Identificamos procedimientos, ampliamos el abanico, refinamos el paladar.
Menos repetir fórmulas.
Más libertad real al crear.
2. Mapas imposibles
Entrenamos la escritura narrativa desde una idea clave:
la prosa como excusa para llegar a la poesía.
Leemos cuentos, escribimos a partir de consignas disparadoras,
corregimos, reescribimos, modelamos los textos
hasta llevarlos a su punto de esplendor.
La experiencia completa son los dos laboratorios juntos:
ver ficción y crear ficción, desmenuzar estéticas ajenas y construir la tuya.
Si solo podés hacer uno, elegí según tu necesidad actual:
→ Laboratorio de la ficción, si querés refinar tu paladar
→ Mapas imposibles, si querés entrenar tu escritura
Cada laboratorio tiene 7 encuentros.
En total: 14 encuentros.
Modalidad virtual.
Empezamos la semana del 12 de enero.
Si tu mapa ya no alcanza,
es momento de remapearte.
Empezamos la semana del 12 de enero.
Cupos limitados.
Toda la info AQUÍ
Abrazo enorme
—Jada 🦊
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